lunes, 28 de diciembre de 2009

Feliz Navidad


Dos palabras sencillas y muy repetidas; dos palabras que hemos dicho tanto que quizás no recordamos lo que significan; dos palabras tan hermosas que son capaces de cambiar el día, la semana, el año, la vida a una persona; sólo dos palabras: FELIZ NAVIDAD.

Son palabras que salen de mi corazón con destino al tuyo y llevan más de un mensaje a cuestas...

Feliz Navidad: estoy tan feliz de poder hablar contigo, abrazarte y saber que estás aquí.
Feliz Navidad: gracias por regalarme tu afecto durante este año, tu presencia es muy importante para mí.
Feliz Navidad: ¿te dije durante el año que te quiero, más de lo que te lo digo?
Feliz Navidad: los momentos que pasamos juntos, o que pudimos charlar un rato, los guardo como preciados tesoros en lo más íntimo de mi alma.
Feliz Navidad: sé que Dios bendijo mi vida al traerte a ella, y le doy gracias por eso.
Feliz Navidad: siempre estás es mis oraciones.
Feliz Navidad: quiero que Dios siga haciendo su obra preciosa en nosotros, ¿te has dado cuenta que Su orden es perfecto?
Feliz Navidad: sé por fe que este nuevo año será grandioso para ti.
Feliz Navidad: me alegra tanto verte feliz, en paz, dejandote hacer Pesebre.
Feliz Navidad: sabes que puedes contar conmigo, no importa donde esté.
Feliz Navidad: me gustaría verte más a menudo, es muy agradable estar contigo
Feliz Navidad: hace poco escuché que el Espíritu pone bello todo lo que toca, se nota que ha estado contigo :)
Feliz Navidad: que el Niño Jesús siga naciendo en ti, y en mí. Es mi mayor deseo.

A ti que lees esto, ya sabes lo que quería decirte, Feliz Navidad.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

LA HISTORIA DEL LÁPIZ

(Esta historia la compartí hace más de dos años con mis hijos y algunos aún recuerdan las características del lápiz... Siempre es bueno compartir enseñanzas como esta).

El niño miraba al abuelo escribir una carta. En un momento dado, le preguntó: –¿Estás escribiendo una historia que nos pasó a los dos? ¿Es, quizá, una historia sobre mí? El abuelo dejó de escribir, sonrió y dijo al nieto: –Estoy escribiendo sobre ti, es cierto. Sin embargo, más importante que las palabras es el lápiz que estoy usando. Me gustaría que tú fueses como él cuando crezcas. El niño miró el lápiz, intrigado, y no vio nada de especial. –¡Pero si es igual a todos los lápices que he visto en mi vida! –Todo depende del modo en que mires las cosas. Hay en él cinco cualidades que, si consigues mantenerlas, harán de ti una persona por siempre en paz con el mundo.

Primera cualidad: puedes hacer grandes cosas, pero no olvides nunca que existe una mano que guía tus pasos. A esta mano nosotros la llamamos Dios, y Él siempre te conducirá en dirección a su voluntad.

Segunda: de vez en cuando necesito dejar de escribir y usar el sacapuntas. Eso hace que el lápiz sufra un poco, pero al final está más afilado. Por lo tanto, debes ser capaz de soportar algunos dolores, porque te harán mejor persona.

Tercera: el lápiz siempre permite que usemos una goma para borrar aquello que está mal. Entiende que corregir algo que hemos hecho no es necesariamente algo malo, sino algo importante para mantenernos en el camino de la justicia.

Cuarta: lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su forma exterior, sino el grafito que hay dentro. Por lo tanto, cuida siempre de lo que sucede en tu interior.

Finalmente, la quinta cualidad del lápiz: siempre deja una marca. De la misma manera, has de saber que todo lo que hagas en la vida dejará trazos, e intenta ser consciente de cada acción.

(Paulo Coelho, el El Semanal, nº 882, www.clubelsemanal.com)

lunes, 7 de diciembre de 2009

Jesús es verbo, pero ¿en qué conjugación? II


... ¿Y si tomamos el Pretérito Pluscuamperfecto del Subjuntivo? Yo hubiera o hubiese Jesús, tú hubieras o hubieses Jesús, él/ella hubiera o hubiese Jesús, nosotros hubiéramos o hubiésemos Jesús, ellos hubieran o hubiesen Jesús... colocando el SI condicional delante, trae a mi memoria momentos de mi vida en que pude parecerme más a Cristo y no lo hice.

Como siempre, luego vienen los exámenes de conciencia y pienso que si "yo hubiera o hubiese Jesús" hubiera o hubiese actuado de otra forma, hubiera o hubiese obtenido otros resultados... o no hubiera o hubiese herido a tal o cual persona...

Entonces esta conjugación viene a ser como tener el sello de Cristo en mí: pensar como Él, hablar como Él, sentir como Él, AMAR como Él. Y es que precisamente a eso estamos llamados, porque ¿qué otra cosa necesita este mundo sino más cristos, personas generosas dispuestas a entregarse en cuerpo y alma por la Causa del Reino de Dios?

Yo quiero vivir tu estilo de vida Jesús. Yo quiero que tu firma, tu sello, tu marca, estén en mí. Quiero conjugarte en mi vida cada día... ¿Cómo? Arjona lo dice así: "Lo que ahí está escrito se resume en amor, vamos ve y practícalo". Tan sencillo como eso.

Y finalmente lo entendí después de varios años: "Jesús hermanos míos es verbo no sustantivo". De la forma más perfecta, considero, lo resume Sor Cecilia Codina Masachs, O.P, en el comentario de la primera parte: "Descubrí que el verbo que es Jesús, no se trataba de un verbo gramatical sino un verbo de «SER" YO SOY LA LUZ, LA VERDAD Y EL CAMINO»,un verbo de AMOR, ya no tuve que preguntarme más".

Yo tampoco tuve que preguntarme más.