martes, 21 de abril de 2009

Crónicas desde el cielo


Los ángeles acaban de reunirse para “pasar la tarde”. Van a hablar sobre lo que ocurre en la Tierra, quieren repasar las noticias de los últimos años terrícolas.

-Las noticias que llegan del mundo humano son descorazonadoras: guerras, hambres, abortos, infanticidios, abandono de ancianos, congelación y uso de embriones como si fuesen animales de laboratorio...

-¿No será que los hombres quieren cometer una especie de “suicidio colectivo”?

-Bueno, bueno, no hay que ser tan pesimistas. También hay cosas buenas. Acabo de encontrarme con una familia “extraña”: los esposos se quieren, se respetan, y son fieles a su matrimonio. Han acogido los 10 hijos que Dios les ha ofrecido, los educan con cariño (que vale mucho más que el dinero), y viven con una alegría envidiable.

-Pero te olvidas que muchos a su alrededor están criticándoles por su modo de ser “generosos”. Los familiares y amigos dicen que son irresponsables, que no saben en qué mundo viven, que hay que pensar en la carrera de los hijos, que luego habrá problemas de drogas en los más pequeños, etc.

-No hay que escuchar todo lo que dicen los demás. De lo contrario, nadie podría hacer casi nada: siempre vas a encontrar quien te señale con el dedo. Lo principal es el amor. Si dos esposos se aman y quieren amar los hijos que Dios les permita tener, ¿por qué esa envidia o esa incomprensión que viene de quienes ven cada hijo más como un problema que como una alegría inmensa para sus padres, para el mundo y para el cielo?

-También he escuchado que hay médicos que se niegan a hacer abortos, y otros que buscan maneras para ayudar a no abortar a las chicas o a las señoras que sienten una presión muy fuerte para eliminar al hijo más necesitado de ayuda.

-¿Ves cómo hay cosas buenas allá abajo? Bueno, pido perdón al ángel guardián, pues en el mundo del espíritu no hay arriba y abajo, pero nos entendemos. Lo que importa es mirar a los corazones, y ver que el bien, aunque no aparezca en la televisión, está mucho más activo de lo que se piensa.

-Aunque luego te critiquen. Me impresionaron mucho esas personas, algunos simples niños, que buscaron maneras para llevarle agua a una pobre señora que estaba agonizando porque le quitaron los tubos de alimentos y de hidratación. Se llamaba Terri y murió el 31 de marzo de 2005, según el calendario de la Tierra. Los policías, claro, tenían que cumplir con su deber, y prefirieron arrestar a estos valientes antes que poner en peligro su carrera. Lo triste es cuando casi todos piensan como los policías: entonces se acabaron los héroes, y las injusticias continúan por años interminables.

-Héroes los habrá siempre. Acaban de contarme de nuevo la vida del P. Maximiliano Kolbe. Hombres y mujeres como él hacen hermosa la Tierra. Aunque a nosotros nos parezca a veces que todo va de mal en peor.

-Bueno, creo que tenemos que terminar nuestra tertulia de hoy. Acabo de saber que mientras moría aquella señora, Terri (que es una abreviación de Teresa), en un rincón de Europa una señora médica, casada con un médico, daba a luz a su séptima hija, y la van a bautizar con el nombre de Teresa. Será coincidencia, pero frente a quienes buscan la muerte de sus semejantes otros acogen con alegría y generosidad (que a veces implica sacrificios) el nacimiento de nuevos hijos, que algún día también vendrán por acá, a la Casa del Padre.

-Como siempre digo, los hombres no son tan malos. Si dejásemos que la prensa reservase un 10 por ciento de espacio para buenas noticias, para presentar la generosidad de los que aman la vida de sus semejantes, la gente sería menos pesimista y más dispuesta a hacer el bien.

El ángel guardián toca la campana. Llega la hora de volver cada uno a sus trabajos. El planeta Tierra gira, las nubes pasean de un lado para otro, y una niña recién nacida puede sentir la caricia de dos padres y seis hermanos que la miran con esa alegría de quienes saben lo hermoso que es la vida enamorada.


Autor: P. Fernando Pascual// Catholic.net

Ahí vas. Ahí estás.


Hola.
No pregunto cómo estás. Ya lo imagino.
Me enteré que hace un par de noches, mientras hablabas con tu padre, sudaste sangre; algo que los médicos llaman "hematidrosis". Estás asustado. No es para menos, yo en tu lugar... nunca podría estar en tu lugar.
¿Recuerdas cuando les dijiste "ha llegado la hora"? Se quedaron perplejos, no entendían. Yo en su lugar... tampoco habría entendido.
¡Un momento! ¿Adonde te llevan? ¡Esperen! ¿Por qué así? No es justo. ¿De qué le acusan? Es inocente, no ha hecho nada. Pero mi voz se perdió en la brisa. Ni siquiera te opusiste.
Ahora recuerdo: "como cordero fue llevado al matadero" y es que el cordero, a diferencia de los demás animales, permanece mudo, no grita, no se resiste a la muerte. Ahí vas.
Está por amanecer. Cantó el gallo dos veces. Sí, ya te negó, pero está tan triste, ha llorado mucho y está arrepentido. Quisiera hacer algo, pero no puede solo contra la multitud. ¿Los demás? También se han ido. Temen correr tu misma suerte. No eres lo que ellos esperaban. Yo en su lugar... quizás también me habría ido.
¿Y estos? ¡Qué ingratos son! Hace tan sólo unos días te proclamaron Rey, ¿recuerdas?, cuando entraste a la ciudad, con la misma humildad del burrito que te cargaba. Pusieron sus mantos en el suelo para que pasaras y ahora prefieren a un criminal. Es increíble.
Ahí vas. Era de esperarse: la peor pena. A ti que sólo les hiciste bien, que les diste pan para el cuerpo, pero sobretodo para el espíritu; a ti que los curaste de todo tipo de dolencias; a ti que los instruiste, que hiciste brillar la luz sobre su ignorancia...
Ahí vas, irreconocible. Es imposible mayor sufrimiento. Estás deshecho´Varón De Dolores... Y se burlan de ti, te escupen.
Caíste. Ya no puedes más con tanto peso. Ahí está uno de Cirene, él te ayudará.
Y aún no terminan. ¿Estás seguro que valdrá la pena tanto dolor?
Ahí estás. Llegaste al Gólgota. El sonido de esos martillazos es inolvidable. Una, dos, tres veces. En tu rostro ya no hay expresión. Es demasiado el sufrimiento.

Aquí está ella. La Dama De Azul. ¿La dejarás sola? No, sé que no. Mírala, está devastada y aún así su hermosura permanece intacta.

Ahí estás. Con los brazos extendidos hasta el final. Sientes el peso del pecado de los antiguos, de los presentes y de los futuros. Eso supera todos los límites. Es temprano, pero está oscureciendo. Se acaba de rasgar el velo del templo. "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" fue lo último que dijiste. Perdónanos. Perdóname.

En tres días cargaste con el peso del mundo. En agradecimiento a tu noble inmolación, seré capaz de morir a mí para ser para ti. En tres días no iré a la playa, no cometeré excesos, me quedaré tranquila.
En tres días estaré contigo, acompañándote en tu misión redentora, hasta que recordar tu sacrificio no sea necesario porque viva contigo en el Reino Eterno.
Hasta entonces, igual que San Agustín, "mi corazón estará inquieto hasta que descanse en ti".


lunes, 20 de abril de 2009

La historia


No toques eso Beto, nos van a matar a todos” dijo Kella preocupada mientras se escuchaban las primeras notas de la canción prohibida.

En la sala las lágrimas corrían por casi todos los rostros excepto por aquellos a los que la masculinidad les impedía llorar. Se trataba de la cinta “Voces Inocentes”, la desgracia de la guerrilla salvadoreña y el acuartelamiento infantil. Era la segunda vez que escuchaba “Casas de Cartón”. El mismo nudo en la garganta.


El pasado 26 de febrero se presentó en el Aula Magna de la Universidad Autónoma de Santo Domingo la agrupación “Los Guaraguao”, cantantes venezolanos que desde 1973 fusionan la música tradicional y la lírica social reflejando e inspirando muchas protestas y luchas en los pueblos latinoamericanos.

Para sorpresa de muchos, una actividad privada se realizaba en las mismas instalaciones que han merecido tanta lucha y sangre estudiantil derramada a lo largo de nuestra historia y a la cual, los plebeyos e infelices estudiantes, carentes de 800 y 1000 pesos, no podrían asistir.

Era de esperarse la reacción de algunos frentes y asociaciones: los estudiantes se acordonaron en las inmediaciones del lugar donde se realizaría la presentación formando una cadena humana en señal de protesta. Una protesta pacífica, respetuosa, digna de tan insignes músicos y vocalistas aunque la queja no era contra ellos, sino contra el dueño, perdón, el honorable rector de la UASD, Franklin García Fermín.

Los estudiantes consiguieron una presentación gratuita en la Plaza Héroes de Abril, pero esa no era la historia principal. La historia es otra, muy parecida a esas casas de donde viene bajando el obrero. Aquí, viene bajando el estudiante, de la tercera planta de Humanidades, con una butaca al hombro porque el patrón, perdón, el rector, no utilizó los fondos del alquiler del Aula Magna para comprar asientos.

La historia es otra, muy parecida a la de la flor que por no poder alzar su voz terminó siendo fusil. Aquí, son periodistas las que nada pueden decir, tal vez porque ven peligrar su integridad ante las amenazas recibidas de parte de investigadores que algún senador ausente afirma contrató para saber de dónde surgieron unas supuestas difamaciones en su contra.

La historia es otra, muy parecida a la que le contaron al tío Juan, de niños macilentos que habitan en los cerros, y que más que vivir agonizan entreteniendo sus sueños. Aquí, los mismos niños pero analfabetos, que más que aprender conocimiento, aprenden a lavar vidrios para ganar el sustento de toda su familia.

La historia es otra, muy parecida a la de la mujer preñada que dejó el obrero arriba. Aquí, las preñadas son las niñas a quienes el sistema educa sexualmente ofreciendo pastillas anticonceptivas y preservativos en las escuelas y colegios y a las que ahora le dicen que su cuerpo le pertenece, y que un feto no es vida.

La historia, aunque distinta, sigue siendo la misma. Lo que pasa es que aquí no hay guaraguaos que la canten.

miércoles, 8 de abril de 2009

¿Liberación Femenina?


El día Internacional de la Mujer, celebrado el pasado ocho de marzo, ha sido tomado siempre como un espacio para reconocer, enarbolar y resplandecer la labor que las mujeres venimos realizando día tras día y que nos han permitido entrar en diversos ámbitos dominados anteriormente por el género masculino.

Es un día donde se resalta el trabajo de las féminas por lograr la ansiada “liberación femenina”, que algunas tildan como un proceso revolucionario profundo, sostenido e inacabado y que muchas otras confunden o relacionan con hacer lo mismo que hacen los hombres, imitando incluso aquellas actitudes que muchas desdeñamos de ellos.

Después de mucho analizar, confrontar ideas y debatir el tema he llegado a la conclusión de que la Liberación Femenina es la mentira más grande que se haya dicho o hecho sobre la faz de la Tierra.

¿Es ser libre acaso tener doble trabajo, por el mismo salario y sin derecho a quejarse? ¿Es ser libre tener que ser madre, esposa, amiga, profesional, ama de casa y estudiante al mismo tiempo y teniendo que procurar estar bella, delgada y sobre todo con la cabeza bien amueblada?

¿Es ser libre trabajar ocho horas diarias, como mínimo, para al llegar a casa convertirse en conductora, plomero, carpintera, médico, maestra, lavandera, consejera y chef? ¿Es ser libre perder la sutileza divina y natural que se nos concedió en la creación comportándonos como machos para que no nos llamen el sexo débil?

Hay muchas que han optado por ser libres así. Se agotan, se desgastan, se maltratan simplemente por competir con los hombres. Hay en cambio otras que sin ser tan radicales, han enfocado esta fuerza femenina a causas de bien social y político, como nuestras inolvidables Mariposas.

En ese primer grupo están casi siempre las que por no doblegar un orgullo estúpido, por no entender el sentido de que “hombre y mujer los creó” terminan la vida solas, sin pareja estable, aburridas y arrepentidas. Al último grupo lo admiro, lo aprecio, lo respeto, pero si el precio es perderme a mi misma, perder mi esencia de mujer, tampoco quiero ser como ellas.

Yo no quiero esta pseudo libertad, renuncio a esta esclavitud voluntaria.. Yo decido permanecer sutil.


Quiero que me abran la puerta del carro;
y no saber agarrar un martillo.
Quiero que me ayuden a colgar los cuadros
y que alguien más cambie los bombillos
Quiero que me inviten a cenar sin compartir la cuenta;
y poder educar a mis hijos a tiempo completo.
Quiero aprender a hacer dulces como mi abuela;
y ser mujer, completa, pero sin remordimientos.

La cura resulta más mala que la enfermedad...


Aún resuena con dolor este estribillo dentro de mi cabeza. Si hay un sentimiento que supere la indignación sin necesariamente llegar al odio, ese es el que me aflora al pensar como una partida de sinvergüenzas, inhumanos, indolentes y miserables son capaces de jugar con la vida, don divino de las personas, para echarse un par de monedas en sus insaciables bolsillos.

No logro comprender ni imaginarme que es lo que tienen esas bestias por corazón. Cómo es posible que la avaricia sea capaz de borrar cualquier vestigio de ética, hasta el punto de ponerle precio a la vida de los más desdichados, de aquellos a quienes la Seguridad Social no ha alcanzado, de aquellos que en medio de la desesperación compran la muerte de un hijo, de un esposo, de un vecino.

Sólo me queda respirar profundo, inhalar por la nariz y exhalar por la boca, como dice una compañera de trabajo, para evitar hacer un escándalo parecido al que protagonicé cuando me enteré del indulto de Vivian Lubrano.

Es eso, o dejar que los sentimientos depresivos me invadan o que las lágrimas afloren a mis ojos al pensar que esto sucede en mi país, en ese del que El Poeta dijo que estaba en el mismo trayecto del sol, pero que hoy está a oscuras; que era oriundo de la noche, más a plena luz del día se cometen todo tipo de atrocidades; que era sencillamente liviano y sencillamente claro, pero el peso de las injusticias y la sombra de la impunidad son nuestro pan de cada día.

¿A quién culpar? Imagínese, si policía es sinónimo de atracador y sicario; agente de la DNCD de narcotraficante; banquero de estafador; ¿Quién cree usted que será la cabeza pensante detrás de esta barbarie?

Sí, al final tenía razón El Poeta, “Sencillamente tórrido y pateado”, teniendo que soportar las fauces feroces de los chacales que están a nuestro alrededor. “Sencillamente triste y oprimido” bajo el látigo de las iniquidades y la crueldad de unos pocos. “Sinceramente agreste y despoblado” de dignidad humana, de bondad desinteresada, de nobles ideales.

"San quebradín"


Resultó muy jocoso escuchar el término de labios de una joven. “San quebradín”. Al parecer ella, igual que muchos otros consideran que se ha desvirtuado una festividad que, de ser un día donde se celebra el amor y los sentimientos que de él se desprenden pasó a ser un festín comercial.

Ciertamente, nuestra condición de ser humano trae consigo el valor agregado del egoísmo, que se refleja en ese querer sacar ventaja de todo y de todos, hasta de los más nobles ideales, valores y sentimientos. Es así como una fiesta que tiene sus orígenes en varias historias, sabrá Dios cuál es la cierta, acerca de un sacerdote que de una u otra forma defendía insignemente las injusticias cometidas en contra de los enamorados se convierte en una odisea económica para unos y un lucrativo negocio para otros.

Esta es la queja de muchos que para sostenerla afirman que todos los días deben ser del amor y la amistad, lo que resulta extraño porque estas personas tampoco se detienen cualquier otro día del año para tener un detalle hacia sus seres queridos. ¿Será acaso que se escudan en esta falacia de san quebradín para evitar gastos en obsequios que muestren la cara material del amor?

Si bien es cierto que los comerciantes aprovechan la ocasión para remover hasta el fondo los bolsillos de los consumidores, también es cierto que nuestro afán de vida, cada vez más automático y rutinario, nos impide estar pendientes de agradar con detalles a las personas que son importantes en nuestras vidas. Algunos dirán “el amor no necesita demostrarse con cosas materiales”, es verdad, como también lo es que una dieta balanceada debe contener todos los grupos alimenticios.

Digamos entonces que el amor necesita también esa diversidad dietética para mantenerse saludable y equilibrado. Los regalos entonces, serían un suplemento de nuestro régimen amoroso: ni imprescindibles ni únicos pero que ayudan a tener relaciones resistentes con un alto nivel de desprendimiento, el cual, al final, será la real muestra de amor.